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Irregularidades

En el año 1940 hubo dos descensos directos en la primera división argentina, pero uno fue decidido fuera de la cancha luego de comprobado un intento de soborno. La historia fue así: Chacarita Juniors, desesperado por conservar la categoría, debía enfrentar a Newell's Old Boys en Rosario. Dirigentes del club, encabezados por el secretario Natalio Rabinovich, pactaron un encuentro con el arquero rival Ramaciotti. La cita para el arreglo se haría en un bar de Arroyo Seco, una localidad cercana a Rosario. Ramaciotti avisó a la policía, la cual sorprendió a los actores en el momento del potencial acuerdo. En una determinación que tenía y aún tiene pocos antecedentes a Chacarita se le descontaron los puntos suficientes como para que perdiera la categoría.

Lo curioso es que esa no sería la única anomalía del torneo. Cuando se jugaba la última fecha, y aún faltaba decidir otro equipo para que descendiera, estaban igualados en puntos Vélez y Atlanta. Vélez jugaba con San Lorenzo y Atlanta con Independiente (donde se desempeñaban Arsenio Erico, Antonio Sastre, Vicente de la Mata, etc.) y que ya había salido subcampeón detrás de Boca. La idea era mandarlo al descenso a Vélez. Y vaya si lo lograron. En el primer tiempo ganaba Atlanta por ¡6-0! mientras Vélez empataba con San Lorenzo en cero. Como era demasiado alevoso, en el segundo tiempo las cosas cambiaron: Independiente hizo cuatro goles en 20 minutos para disimular un poco, pero los de Vélez ya habían bajado los brazos y terminaron perdiendo 2 a 0; en tanto que Atlanta ganó el partido 6-4. De esa forma Vélez perdió la categoría y se fue a la B. Eso sí: cuando terminó el torneo el defensor de Atlanta Battagliero pasó sin costo a Independiente, lo que siempre se entendió como una devolución de gentilezas.

Fuente: Adrián Paenza. Revista Veintiuno.

Insoportable

"Antes del partido con Bélgica [por la semifinal del Mundial México 86], comenté al finalizar la charla técnica: Muchachos, mátense porque si hay algo que no puedo soportar es ver las finales por televisión".

Carlos Bilardo
[Entrenador de la Selección Argentina 1983-1990]

En cero

"[En la final del Mundial 94] Si no hubiese sido por los penales, los arcos se habrían mantenido imbatibles por toda la eternidad".

Eduardo Galeano
[Escritor uruguayo]

A la heladera

Tras el tanto convertido por Friaca en el partido decisivo del Mundial 1950, Obdulio Varela reaccionó de una manera extraña: con el balón bajo el brazo se dirigió hacia el juez de línea y el árbitro donde pasó casi dos minutos hablando con ellos.
Según él mismo explicó, trataba de enfurecer a los rivales y enfriar el partido: "Los brasileños estaban furiosos, la tribuna gritaba... un jugador me vino a escupir, pero yo, nada, serio no más. Cuando volvimos a jugar, ellos estaban ciegos... no veían ni su arco de furiosos que estaban".

A mi manera

"El día en que encontremos a un solo tipo que diga: Lo único importante es perder, esa polémica [de si lo importante es ganar o jugar bien] quedará autorizada; hasta entonces convengamos en que todos queremos ganar y cada uno lo intenta a su manera".

Valdano, Jorge. "Lo único importante es vivir" en Los cuadernos de Valdano. Madrid, Aguilar, 1997: pág. 104.

La figura

Recuerda Víctor Hugo Morales:
"Cuando recién empezaba [en el periodismo] relaté Racing Club contra Bayern Múnich. Juan Carlos Rousselot era el comentarista y yo hacía de relator y locutor. Relataba, él comentaba y después yo cambiaba la voz y metía un aviso. No podíamos hablarnos. Pensé que venía bárbaro, pero cuando terminó el primer tiempo Rousselot me pasó un papelito donde lacónicamente decía: "El 7 es João Cardoso y no lo nombraste ni una sola vez". Para mí Racing había jugado con diez. Al día siguiente, todos los diarios dieron como figura a Cardoso".

Algo hay

Darse cuenta de como se maneja el fútbol en Argentina permite igualar la sensación de entrar a un casino, acercarse a una mesa de ruleta y escuchar que cantan el 37.
Nos acostumbraron a aceptar eso, a que nadie se sorprenda que pase. Pero lo más lamentable es que enfrente de nuestras narices con esa bola vemos que alguien gane. Y es recién donde uno comienza a pensar
"algo raro hay".
Pero bueno, los que se callan, luego pasan a cobrar por ventanilla porque los hacen ganar apostando a la 4° docena.

Grato

"El fútbol no sería un deporte grato si se condenara a muerte o se dejaría morir de hambre a los equipos derrotados".

Bertrand Russell
[1872-1970; filósofo, matemático y escritor británico]

Ballet

"El juego de un equipo de fútbol tiene muchos puntos de contacto con el ballet. La diferencia fundamental es que, mientras el cuerpo de baile tiene una coreografía y poco espacio para la improvisación, el futbolista va armando la suya al toque, a medida que se desarrolla el partido".

Maximiliano Guerra
[Bailarín de ballet argentino]

Diamante

"Para mi la pelota era como un diamante: un diamante no te lo quitás de encima, lo ofrecés".

Glenn Hoddle
[Entrenador británico]

El año del gol

El campeonato de 1938 es el que posee el récord de mayor cantidad de goles convertidos en la historia del fútbol argentino. A lo largo de las 32 fechas de 8 partidos (256 encuentros en total del año) se marcaron 1.334 tantos. Un promedio de 5,21 por partido o 1 gol cada 17 minutos.
El récord histórico de más goles en una fecha se produjo en la 4° y en la 31° de este certamen, donde se convirtieron 56 goles en 8 encuentros. Un promedio de 7 por partido o 1 cada 13 minutos.

En ese mismo año Independiente anotó la mayor cantidad de goles en un año o campeonato (115), un promedio de 3,60 por partido o 1 gol cada 25 minutos. Sus máximos goleadores fueron Arsenio Erico (43, y del campeonato) y Vicente de la Mata (27) que juntos convirtieron 70, el 60% de los del equipo.

Luis María Ronco (de River Plate) anotó 33 goles en los 20 partidos que disputó. Un promedio de 1,65 por partido o 1 tanto cada 54 minutos.

Racing Club, también en este 1938, convirtió la suma de 24 goles en tres partidos consecutivos (fechas 23, 24 y 25), en las cuales venció a Platense, a Estudiantes (LP) y a Lanús sucesivamente por el mismo resultado: ¡8-2! Un promedio de 1 gol cada 11 minutos.

En este torneo tendría que haberse producido también el récord del goleador con mayor cantidad de tantos en un campeonato, que le corresponde al año anterior (1937), donde Arsenio Erico anotó 47 goles. Un promedio de 1,47 por partido o 1 cada 61 minutos; pero como la empresa de cigarrillos "43" promocionó un premio a quien lograra terminar el torneo con esa cifra exacta, el propio Erico se plantó en la misma, cuando pudo superar el récord que había establecido el año anterior.
Cabe aclarar con respecto a este último récord que Héctor Scotta es quien hizo más goles en un año: en 1975 jugando para San Lorenzo, en la suma de los 2 torneos (Metropolitano: 32 y Nacional: 28), convirtió 60 goles en 57 partidos disputados (de los 61 de su club).

El espectador

"En deportes, nuestro pueblo demuestra que es inteligente y latino. Gusta de lo espectacular; busca el arte. Con sólo haber hecho del fútbol una predilección evidencia la calidad de su inteligencia. Nada comparable en deportes a una cancha bañada de sol, con los pentagramas de las graderías bulliciosas formando una aureola sobre ese suelo verde".

Borocotó [seudónimo de Ricardo Lorenzo], 1928.
[Periodista argentino]

Las cien

Ya en los años 80 Obdulio Varela, en referencia al partido decisivo del Mundial 1950, reconoció: "Si jugásemos cien veces aquel partido, lo perderíamos las cien".