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Callar y otorgar

[Desde la AFA y el Colegio de Árbitros] "Callaron y otorgaron tanto durante tanto tiempo que perdieron la costumbre de dar explicaciones. Si es que alguna vez las dieron..."

Diego "Chavo" Fucks
[Periodista argentino]

De eso no se habla

Durante 1967 el periodista argentino Rodolfo Braceli, tras cubrir partidos de la Copa Libertadores e Intercontinental, denunció mediante las páginas del diario Los Andes de Mendoza que entre los jugadores suplentes de Racing Club se encontraba, con una vestimenta idéntica al resto, un destacado boxeador en actividad: Ubaldino Escobar. Junto con otros púgiles (varios de ellos ya retirados) que se encontraban en las inmediaciones del campo, habían sido contratados para integrar la delegación con el fin de que "colaboren" cuando se armaban las grescas generalizadas.

Además de este hecho también mencionaba en su relato las habituales intimidaciones y la posterior violencia que practicaba el equipo de Avellaneda durante los partidos.

Que esta situación se divulgara hería profundamente la imagen de hazaña de primer club argentino campeón del mundo; por eso mismo "barrabravas de corbata" fueron al diario e hicieron que lo despidieran.

Dos años luego, ahora en el periódico El Diario de Mendoza, realizó un seguimiento similar en los encuentros de las Copas que disputó Estudiantes de La Plata. Manteniendo su compromiso con la sinceridad, al igual que antes, informó, denunció y criticó...
Pero esta vez no tuvo el más mínimo problema. Simplemente porque Estudiantes no ganó el título mundial.


Fuente:
Braceli, Rodolfo. De fútbol somos. La condición argentina, Buenos Aires, Sudamericana, 2001. "Racing del 67 (Perdón, una hazaña vergonzosa)", págs. 107-115.


La mano de Gallo

Uno de los episodios sospechosos más recordados en el fútbol argentino sucedió en el partido entre Vélez Sarsfield y River Plate por el campeonato nacional de 1968. El torneo había terminado con tres equipos igualados en la primera posición: los mencionados y Racing Club de Avellaneda.
El segundo encuentro de ese triangular que se jugó en la vieja cancha de San Lorenzo de Almagro fue arbitrado por Guillermo Nimo. Si River ganaba, era campeón [cosa que no sucedía desde hacía 12 torneos y no pasaría por 14 más]. No pudo.
Cuando faltaba poco para terminar el encuentro y estaban empatados en uno, luego de un córner, cuando el arquero de Vélez ya estaba superado, parecía que River concretaría el gol del triunfo. Pero no. El defensor Luis Gallo, casi parado en la raya del arco, se arrojó con su brazo derecho extendido para evitar el tanto. Debió ser penal, pero Nimo no lo entendió así.
Cuando "el Chamaco" Rodríguez y Recio (dos jugadores de River) se le fueron encima al árbitro preguntándole "¿qué cobraste?... ¿qué cobraste?...", Nimo corría hacia atrás gritando "foul a Recio, foul a Recio", lo cual hubiera implicado penal también, no por jugar la pelota con la mano, sino por falta contra el atacante. El partido terminó 1-1 y luego Vélez se consagró campeón por primera vez en su historia al ganarle a Racing 4-2. Eso sí: Guillermo Nimo no dirigió nunca más.

Fuente: Adrián Paenza. Revista Veintiuno.


Se quiere dejar en claro que el episodio anterior es tan solo una de las tantas irregularidades que se producen en el fútbol argentino y que históricamente la mayoría de ellas son a favor de River Plate y de Boca Juniors. Lo narrado no deslegitima la conquista de Vélez Sársfield.

De como son las cosas

"En Argentina los campeonatos se ganan en la calle Viamonte al 1300". [Domicilio de la AFA, Asociación del Fútbol Argentino]

Fernando Miele
[Ex presidente de San Lorenzo]

Yo agregaría que en gran parte también se hacía en Paseo Colón al 500, donde se encuentran la oficinas de Torneos y Competencias, empresa que cuasi monopolizaba el periodismo deportivo en Argentina

Irregularidades

En el año 1940 hubo dos descensos directos en la primera división argentina, pero uno fue decidido fuera de la cancha luego de comprobado un intento de soborno. La historia fue así: Chacarita Juniors, desesperado por conservar la categoría, debía enfrentar a Newell's Old Boys en Rosario. Dirigentes del club, encabezados por el secretario Natalio Rabinovich, pactaron un encuentro con el arquero rival Ramaciotti. La cita para el arreglo se haría en un bar de Arroyo Seco, una localidad cercana a Rosario. Ramaciotti avisó a la policía, la cual sorprendió a los actores en el momento del potencial acuerdo. En una determinación que tenía y aún tiene pocos antecedentes a Chacarita se le descontaron los puntos suficientes como para que perdiera la categoría.

Lo curioso es que esa no sería la única anomalía del torneo. Cuando se jugaba la última fecha, y aún faltaba decidir otro equipo para que descendiera, estaban igualados en puntos Vélez y Atlanta. Vélez jugaba con San Lorenzo y Atlanta con Independiente (donde se desempeñaban Arsenio Erico, Antonio Sastre, Vicente de la Mata, etc.) y que ya había salido subcampeón detrás de Boca. La idea era mandarlo al descenso a Vélez. Y vaya si lo lograron. En el primer tiempo ganaba Atlanta por ¡6-0! mientras Vélez empataba con San Lorenzo en cero. Como era demasiado alevoso, en el segundo tiempo las cosas cambiaron: Independiente hizo cuatro goles en 20 minutos para disimular un poco, pero los de Vélez ya habían bajado los brazos y terminaron perdiendo 2 a 0; en tanto que Atlanta ganó el partido 6-4. De esa forma Vélez perdió la categoría y se fue a la B. Eso sí: cuando terminó el torneo el defensor de Atlanta Battagliero pasó sin costo a Independiente, lo que siempre se entendió como una devolución de gentilezas.

Fuente: Adrián Paenza. Revista Veintiuno.