Frases, anécdotas, curiosidades, historias, comentarios, opiniones, estadísticas y link sobre fútbol.
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Humildad
El periodista deportivo argentino Alejandro Apo comenta que una vez le dijo a Rinaldo Martino: "¡Maestro, usted dice que soy un afortunado! ¡No, en realidad soy un desgraciado! Por haber nacido en 1954 no lo vi jugar a usted, Rinaldo; no lo vi a [René] Pontoni, a [Arsenio] Erico, a Walter Gómez, a [Ernesto] Lazzatti, a [Ángel] Labruna. Mire usted todos los jugadores que me perdí...", a lo que Martino le respondió: "Mejor... si me hubieras visto jugar a mi ahora tendrías como ochenta años, serías un viejo".
Colgado del travesaño
Cuando en 1975 se enfrentaron en el St. Mel's Park el local, Athlone Town, y St. Patrick's Athletic por la liga de Irlanda, el arquero Mick O'Brien, famoso por su carácter y sus payasadas, estaba tan aburrido porque no atacaban los rivales que empezó a distraerse como podía; hasta que en medio de uno de los constantes avances de su equipo, de repente... se escuchó un ruido. Quienes estaban mirando el partido por televisión cuentan que la cámara giró bruscamente hacia su arco, el cual estaba todo roto, con O'Brien sentado sobre la red y las maderas. Según parece se le había dado por hamacarse colgado del travesaño. El árbitro expulsó al guardameta y el partido estuvo demorado varios minutos hasta que arreglaron el arco.
Arquero de la cabeza
Carlos Bossio fue el primer arquero en hacer un gol de cabeza en el fútbol argentino; fue el 12 de mayo de 1996 jugando para Estudiantes contra Racing en Avellaneda.
Jugadores de campo que atajaron penalesArgentina
Julio Nuin (River, 1959), Carmelo Simeone (Boca, 1963), Iselín Santos Ovejero (Vélez, 1969), Juan Carlos "el Chango" Cárdenas (Racing, 1971), Oscar López Turitich (Platense, 1984), David Nazareno Bisconti (Rosario Central, 1992), Agustín Pelletieri (Racing, 2012) y Adrián "el Polaco" Bastía (Rafaela, 2015) son los únicos jugadores de campo que han atajado un penal [a partir de la expulsión del arquero de sus equipos] en la historia del fútbol argentino.
Tres partidos y dieciocho goles
El arquero Horacio Granero, quien fue contratado por Atlanta en 1971, fue despedido a los tres partidos luego de que su equipo cayera 5-0 con River, 7-2 con Boca y empatara 6-6 con Estudiantes.
Cantera total
Newell's fue campeón de Argentina en la temporada 1987/1988 con un equipo formado íntegramente por jugadores surgidos de sus divisiones juveniles, incluido su cuerpo técnico.
Ocho entrenadores
Platense es el equipo que más entrenadores utilizó en una sola temporada del fútbol argentino: ocho en 1966.
Nueve veces
Quilmes es el equipo que más veces descendió de la primera división argentina: 9 ocasiones (1937, 1951, 1962, 1970, 1980, 1982, 1991/1992, 2006/2007 y 2010/2011).
De primeros a últimos
Newell's y River son los únicos equipos argentinos que han sido últimos en un campeonato siguiente al de haber sido campeón (1992 y 2008, respectivamente).
Con cuatro clubes
Juan José López, como entrenador, descendió de la primera división argentina con cuatro clubes: Instituto (1999/2000), Unión (2002/2003), Talleres (2003/2004) y River (2010/2011).
A los quince
Sergio Agüero es el jugador más joven en debutar en la primera división argentina; fue en Independiente el 6 de julio de 2003 con 15 años, un mes y cinco días.
No todos contra todos
En el Mundial Suiza 1954 la primera fase se compuso de cuatro grupos de cuatro equipos a una vuelta, pero no todos contra todos; sino que en cada uno de los grupos había dos "cabezas de serie" (las principales selecciones) que no se enfrentaban entre sí, como tampoco lo hacían los dos equipos restantes: es decir jugaban dos partidos cada uno.
Los dos primeros de cada grupo clasifican a una llave eliminatoria de cuartos de final, pero los cruces eran por sorteo; no estaba previamente establecido que, por ejemplo: el 1º del A jugara con el 2º del B y el 1º del C con el 2º de D, etc.
Los dos primeros de cada grupo clasifican a una llave eliminatoria de cuartos de final, pero los cruces eran por sorteo; no estaba previamente establecido que, por ejemplo: el 1º del A jugara con el 2º del B y el 1º del C con el 2º de D, etc.
Cuestión de pitos
Para la designación de los árbitros de los cuartos de final del Mundial Inglaterra 1966 el Comité Organizador llamó a reunión con carácter de urgencia. Según se sospecha se tuvieron en cuenta las distancias y los horarios de los trenes de manera que la mayoría de los delegados no pudieran asistir.
Cabe destacar que se dio la "casualidad" que para el encuentro Inglaterra-Argentina habían designado a un árbitro alemán y para Alemania-Uruguay... oh... a uno inglés. Además para callar las quejas de los españoles que ya venían disgustados por como dirigieron su partido contra Alemania el cual los dejó afuera en primara fase y tuvieron a su delegado ausente, le otorgaron a un réferi de esa nacionalidad URSS-Hungría, mientras todavía no están esclarecidos los motivos por los cuales Portugal-Corea del Norte lo dirigió un israelí. Al llegar todos los delegados la decisión ya estaba tomada y nadie quería ir en ese momento contra el presidente de la FIFA, el inglés Stanley Rous.
Cabe destacar que se dio la "casualidad" que para el encuentro Inglaterra-Argentina habían designado a un árbitro alemán y para Alemania-Uruguay... oh... a uno inglés. Además para callar las quejas de los españoles que ya venían disgustados por como dirigieron su partido contra Alemania el cual los dejó afuera en primara fase y tuvieron a su delegado ausente, le otorgaron a un réferi de esa nacionalidad URSS-Hungría, mientras todavía no están esclarecidos los motivos por los cuales Portugal-Corea del Norte lo dirigió un israelí. Al llegar todos los delegados la decisión ya estaba tomada y nadie quería ir en ese momento contra el presidente de la FIFA, el inglés Stanley Rous.
La Batalla de Santiago
El 2 de junio de 1962 en el estadio Nacional de Santiago se enfrentaron (literalmente) Chile e Italia por la segunda fecha del grupo 2 del Mundial. El ambiente venía demasiado caldeado porque tanto los dirigentes como la prensa italiana comenzaron a criticar desde un primer momento la organización del campeonato, dudando de la capacidad de los chilenos. Además, previamente a iniciarse el torneo un periodista italiano realizó un artículo en verdad muy despectivo hacia la ciudad de Santiago.
Frente a las situaciones que se presentaron, la muy pobre actuación del árbitro inglés lo hizo verse excedido a lo largo de todo el encuentro, no pudiendo controlarlas.
Ya desde el comienzo Leonel Sánchez y el italiano Ferrini iniciaron un duelo personal, hasta que pasados escasos siete minutos de juego Landa le pegó un patadón a Ferrini, este le respondió con un golpe a la nuca y se fue expulsado.
Tras los ocho minutos de forcejeos que le llevó a los carabineros sacar al italiano del campo de juego (¡no se quería ir!) se reanudo el combate.
Luego de continuar el juego en medio de una maraña de agresiones que no son dignas de rescatar, en un momento dado, mientras disputaban la posesión de un balón sobre la izquierda del ataque chileno Leonel Sánchez le aplicó un soberbio gancho de izquierda al Humberto "el Bocha" Maschio (el cual cayó con su tabique nasal roto), hecho al cual el réferi no le prestó mayor importancia.
Minutos luego, el zaguero italiano Mario David ni bien se sintió recuperado de un golpe que había recibido, se tomó justicia con el primer chileno que le pasó cerca y se fue expulsado.
A llegar los 32 minutos de la segunda mitad e Italia con nueve hombres Ramírez abrió el marcador para los locales y sobre la finalización del tiempo reglamentario Toro anotó el 2-0 con que se cerró la contienda.
Como era esperado por todos con el pitazo final se desató una terrible trifulca donde todos dieron y recibieron golpes indiscriminadamente mientras se iban retirando hacia los vestuarios.
Frente a las situaciones que se presentaron, la muy pobre actuación del árbitro inglés lo hizo verse excedido a lo largo de todo el encuentro, no pudiendo controlarlas.
Ya desde el comienzo Leonel Sánchez y el italiano Ferrini iniciaron un duelo personal, hasta que pasados escasos siete minutos de juego Landa le pegó un patadón a Ferrini, este le respondió con un golpe a la nuca y se fue expulsado.
Tras los ocho minutos de forcejeos que le llevó a los carabineros sacar al italiano del campo de juego (¡no se quería ir!) se reanudo el combate.
Luego de continuar el juego en medio de una maraña de agresiones que no son dignas de rescatar, en un momento dado, mientras disputaban la posesión de un balón sobre la izquierda del ataque chileno Leonel Sánchez le aplicó un soberbio gancho de izquierda al Humberto "el Bocha" Maschio (el cual cayó con su tabique nasal roto), hecho al cual el réferi no le prestó mayor importancia.
Minutos luego, el zaguero italiano Mario David ni bien se sintió recuperado de un golpe que había recibido, se tomó justicia con el primer chileno que le pasó cerca y se fue expulsado.
A llegar los 32 minutos de la segunda mitad e Italia con nueve hombres Ramírez abrió el marcador para los locales y sobre la finalización del tiempo reglamentario Toro anotó el 2-0 con que se cerró la contienda.
Como era esperado por todos con el pitazo final se desató una terrible trifulca donde todos dieron y recibieron golpes indiscriminadamente mientras se iban retirando hacia los vestuarios.
Desempate en los Mundiales
El viernes 1º de junio de 1934 se jugó en Florencia el primer partido desempate en la historia de los Mundiales; Italia y España (tan sólo ya al día siguiente de haber empatado en el mismo estadio 1-1 con tiempo suplementario) se enfrentaron nuevamente por el pase a las semifinales de la Copa.
La Batalla de Berna
El 27 de junio de 1954, en la ciudad suiza de Berna, Hungría y Brasil disputaron uno de los cuartos de final del Mundial: encuentro que se consideraba que definiría la Copa.
Hungría se había mostrado como el equipo más ordenado, además aplicaba un innovador sistema de ataque que superaba cualquier intento de marca del rival. Brasil demostraba ser muy equilibrado, con una sólida en defensa y un ágil ataque, jugando prolijamente en bloque.
A nivel individual los húngaros eran superiores, poseían buenos jugadores en todas las líneas. En cambio Brasil, salvo por la agilidad de Didí, los que se destacaban eran los centrales: Djalma y Nilton Santos.
A los siete minutos los húngaros ya se encontraban en ventaja con goles de Hidegkuti y Kocsis (este último con una espectacular palomita). A los veinte llegó el descuento Djalma Santos de penal. Poco tiempo después se largó a llover. El juego armónico de los húngaros comenzó a desdibujarse.
Comenzada la segunda mitad Hungría logra el tercero a los dieciséis mediante un penal ejecutado por Lantos. Hasta ese momento el juego había sido duro pero no violento, aunque los sudamericanos habían comenzado a excederse con el grado de las infracciones. Cuatro minutos luego Brasil vuelve a acortar distancias con gol de Julinho; tras él, el partido adquirió un carácter totalmente brusco. El árbitro individualizó, en una de las tantas acciones indebidas, a Boszic (un caballero, quien inclusive era diputado del Parlamento húngaro) el cual había perdido los nervios y se estaba trenzando en una pelea con Nilton Santos, razón por la cual ambos fueron expulsados; quienes fueron camino al vestuario mientras continuaban tirándose manotazos. En el campo algunos otros jugadores comenzaron a trompearse; tras separarlos continuó el partido.
Sobre el final los húngaros sellaron el 4-2 mediante Kocsis. El delantero Humberto, enojado, golpeó a su marcador Buzansky y se fue expulsado; en una babilonia futbolística camino al vestuario emanaron de sus labios todo tipo de epítetos en portugués, los cuales fueron debidamente devueltos desde el terreno de juego en húngaro, mientras el árbitro calmaba los ánimos en inglés y el publico insultaba desde las tribunas en alemán. A pesar de esto todos se entendían, motivo el cual se dio por terminado el encuentro.
A partir de ese momento, ya insertos en medio de un barrial, los jugadores comenzaron a golpearse; a ellos se le sumaron entrenadores, masajistas, suplentes, dirigentes y personas no identificadas que se encontraban en el campo de juego dando inicio a una verdadera batalla campal, a la cual inmediatamente se le agregaron espectadores que fueron arremetiendo contra todo lo que se les cruzó en su camino; mientras que la policía suiza (intachablemente neutral como la tradición lo indica) trataba de encaminar a los jugadores en dirección a los vestuarios, donde continuaron la trifulca. Mientras tanto tres jugadores brasileños no paraban de correr por toda la cancha a al pobre de Kocsis para pegarle y Pinheiro le rompía una botella en la cabeza al lesionado Puskas. En tanto que el arquero Castilho le aplicaba una patada voladora a un policía, un fotógrafo brasileño golpeaba con su cámara a otro guardia. Pedazos de sillas, mesas y otros objetos sobrevolaban el plomizo cielo suizo.
Media hora después, como se dijo tras continuar en los vestuarios, se lograron apaciguar los ánimos. Varios contusos fue el saldo de los que se dio en llamar La Batalla de Berna. Pero ninguna de las delegaciones fue sancionada; ambas pidieron públicamente disculpas por lo sucedido.
Por supuesto que de más está decir que la hermosa gira que tenía programada después de finalizar la Copa el equipo magiar por tierras brasileñas tuvo que ser suspendida.
Hungría se había mostrado como el equipo más ordenado, además aplicaba un innovador sistema de ataque que superaba cualquier intento de marca del rival. Brasil demostraba ser muy equilibrado, con una sólida en defensa y un ágil ataque, jugando prolijamente en bloque.
A nivel individual los húngaros eran superiores, poseían buenos jugadores en todas las líneas. En cambio Brasil, salvo por la agilidad de Didí, los que se destacaban eran los centrales: Djalma y Nilton Santos.
A los siete minutos los húngaros ya se encontraban en ventaja con goles de Hidegkuti y Kocsis (este último con una espectacular palomita). A los veinte llegó el descuento Djalma Santos de penal. Poco tiempo después se largó a llover. El juego armónico de los húngaros comenzó a desdibujarse.
Comenzada la segunda mitad Hungría logra el tercero a los dieciséis mediante un penal ejecutado por Lantos. Hasta ese momento el juego había sido duro pero no violento, aunque los sudamericanos habían comenzado a excederse con el grado de las infracciones. Cuatro minutos luego Brasil vuelve a acortar distancias con gol de Julinho; tras él, el partido adquirió un carácter totalmente brusco. El árbitro individualizó, en una de las tantas acciones indebidas, a Boszic (un caballero, quien inclusive era diputado del Parlamento húngaro) el cual había perdido los nervios y se estaba trenzando en una pelea con Nilton Santos, razón por la cual ambos fueron expulsados; quienes fueron camino al vestuario mientras continuaban tirándose manotazos. En el campo algunos otros jugadores comenzaron a trompearse; tras separarlos continuó el partido.
Sobre el final los húngaros sellaron el 4-2 mediante Kocsis. El delantero Humberto, enojado, golpeó a su marcador Buzansky y se fue expulsado; en una babilonia futbolística camino al vestuario emanaron de sus labios todo tipo de epítetos en portugués, los cuales fueron debidamente devueltos desde el terreno de juego en húngaro, mientras el árbitro calmaba los ánimos en inglés y el publico insultaba desde las tribunas en alemán. A pesar de esto todos se entendían, motivo el cual se dio por terminado el encuentro.
A partir de ese momento, ya insertos en medio de un barrial, los jugadores comenzaron a golpearse; a ellos se le sumaron entrenadores, masajistas, suplentes, dirigentes y personas no identificadas que se encontraban en el campo de juego dando inicio a una verdadera batalla campal, a la cual inmediatamente se le agregaron espectadores que fueron arremetiendo contra todo lo que se les cruzó en su camino; mientras que la policía suiza (intachablemente neutral como la tradición lo indica) trataba de encaminar a los jugadores en dirección a los vestuarios, donde continuaron la trifulca. Mientras tanto tres jugadores brasileños no paraban de correr por toda la cancha a al pobre de Kocsis para pegarle y Pinheiro le rompía una botella en la cabeza al lesionado Puskas. En tanto que el arquero Castilho le aplicaba una patada voladora a un policía, un fotógrafo brasileño golpeaba con su cámara a otro guardia. Pedazos de sillas, mesas y otros objetos sobrevolaban el plomizo cielo suizo.
Media hora después, como se dijo tras continuar en los vestuarios, se lograron apaciguar los ánimos. Varios contusos fue el saldo de los que se dio en llamar La Batalla de Berna. Pero ninguna de las delegaciones fue sancionada; ambas pidieron públicamente disculpas por lo sucedido.
Por supuesto que de más está decir que la hermosa gira que tenía programada después de finalizar la Copa el equipo magiar por tierras brasileñas tuvo que ser suspendida.
Reclamo real
El 21 de junio de 1982 se enfrentaron en el estadio José Zorrilla de Valladolid por la primera ronda del Mundial Francia y Kuwait, partido que concluyó 4-1 para los galos. A los 35 minutos de la segunda mitad, tras una anotación francesa por parte de Giresse, los jugadores kuwaitíes rodean al árbitro soviético pidiéndole que anule el gol por que se había escuchado un silbato durante la jugada; al no prosperar el reclamo de los futbolistas bajó desde la tribuna e ingresó al campo ni más ni menos que el mismísimo jeque de Kuwait Fald Al-Sabah para hablar con el réferi sobre el gol, portando desde ya el tradicional turbante en la cabeza. Tras diez minutos de ardua plática, donde habría amenazado en retirar al equipo y tratar a la FIFA de mafiosos, consiguió que el tanto fuera anulado, para con ello volver luego a tomar ubicación en su butaca y continuar viendo el partido.
La Batalla de Burdeos
El domingo 12 de junio de 1938 se desató un verdadero enfrentamiento con características pugilísticas que protagonizaron Brasil y Checoslovaquia en el marco de un encuentro por los cuartos de final del Mundial. Fue decididamente una confrontación épica y violenta donde se distribuyeron por doquier toda clase de golpes y patadas. Lo más representativo del encuentro fue que el arquero Planicka (quien producto de un tremendo choque jugó casi todo el partido con un brazo fracturado) y el goleador Nejedly terminaron en el hospital con lesiones de consideración (este último con un pie fracturado, Planicka al llegar al hospital le detectan que tenía la clavícula rota); Leónidas y Peracio se tuvieron que retirar del campo con lesiones de menor gravedad; dos brasileños (Zezé, quien ni bien identifico entre otros tantos rubios al goleador Nejedly le pegó un tremendo golpe, y Machado) y un checoslovaco (Riha, estos dos últimos, mucho más directos que sus compañeros, simplemente se agarraron a trompadas) fueron expulsados; y las acciones violentas se sucedieron a los largo de los 120 minutos que duró el match.
De los 22 jugadores que ingresaron al campo sólo 15 terminaron en condiciones. ¿El resultado en el tanteo? 1-1.
De los 22 jugadores que ingresaron al campo sólo 15 terminaron en condiciones. ¿El resultado en el tanteo? 1-1.
Un pase
Una vez le preguntaron a Eric Cantona qué había sido lo mejor que había hecho dentro del campo de juego... su mejor gol, a lo cual respondió: "no fue una anotación, sino un pase" y mencionó cuando jugando para Manchester United realizó una genial asistencia a Ryan Giggs para que convirtiera contra Tottenham Hostpur.
Nueve dedos
En 1951, luego de sufrir por quinta vez una lesión en el dedo meñique de su mano izquierda, el arquero brasileño Carlos José Castilho acudió a un médico por esa situación. Con una operación sencilla y dos meses sin atajar se soluciona, le informó el doctor; pero a falta de cinco fechas donde Fluminense se disputaba el título eso era imposible para el futbolista, por lo cual le consultó si había una alternativa que llevara menos tiempo; por supuesto que sí, le respondió: amputar el dedo. Dos semanas después estuvo de nuevo en el arco para los partidos definitorios en que su equipo consiguió el campeonato.
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